Bosquejo de Tierra Firme - Escritorio

Yo no creía en el diablo hasta que escuché aquellos tambores, tambores golpeados por tres muertos y un sin vida. No hubo más Rey Zamuro que me asustara. Sólo quedaban mandinga y mi baile de difunto. Mis pies temblaron acompasados con las manos de aquellos tres sin vida y un muerto. Ya no había Rey Zamuro que acechara. Sudé sobre candela y bailé madrugada; pensé que quizás este diablo era yo hecho tambor, hecho ritmo, hecho libre.

Paró un tambor, no consigo descanso, paró otro tambor, “¿qué está pasando?” y yo que bailo, ya no hay gritos ni tambor, pienso en mandinga, volteo a ver, no hay vida ni tambor. Rey Zamuro nos mató.*

Cuando escuché el estudio Venezuela - Chants et tambours des confréries noires decidí componer un tema partiendo de tambores venezolanos. Comencé a recolectar sonidos de golpes de tambor y palos de percusión.

Mientras recopilaba los sonidos, la idea principal del tema tomaba forma: hacerle tributo a los cuentos cortos de Arturo Úslar Pietri, en especial a “El Rey Zamuro” y “El baile del tambor” y plasmar la idea de un país rico e incompleto, un bosquejo de país. Debía darle un destino incierto a esos trazos.

De ahí mandinga, Rey Zamuro, el baile de difunto, una estructura que parte y arranca nuevamente, una guitarra ligeramente fuera de tono y un ritmo lleno de texturas, tonos y colores.

“Bosquejo de Tierra Firme” forma parte de Escritorio.

Bosquejo de Tierra Firme

 

Bosquejo de Tierra Firme - Escritorio

*Xavier Losada.

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