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Duelo A Garrotazos

En la oscuridad, hacia la llanura púrpura y profunda, el fuego de los hombres se acercaba. Francisco aún lo desconocía.

“Gracias por la cena”, mencionó el invitado haciendo concluir la sobremesa. Se levantaron y añadió, “ven conmigo”.

Bajaron y salieron de la cabaña.

Francisco iba unos pasos atrás de su invitado. Lo veía anciano y acabado. Sabía que era como encarar un espejo y detallarse sin prejuicios. Pensó en la lucha que lleva todo hombre dentro. “La de él no debe ser distinta. Siempre consideré al tiempo mi mayor enemigo. Día tras día viéndolo en contra, sin mediar palabra. De alguna forma así me quiso ver mi hijo. Nunca lo pude odiar, sin embargo, he sido su peor enemigo. Lo amo, me ama y me odia. El duelo, sea cual sea, va por dentro. ¿Cuál será su lucha?”.

Dieron la vuelta a la casa y allí estaba, a lo lejos, un intensa llama que inundaba la llanura.

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El Gran Cabrón Y San Benito

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“Si tuviese que ubicar un principio, tendría que hacerlo a la mitad de mi vida. Fue una época en la que no creía ni en dios ni en el diablo, sin embargo, el mundo que me rodeaba les veneraba y les temía. Para mi siempre fue fácil pedirle al Gran Cabrón y suplicarle a San Benito. Siempre fue muy fácil ver con soberbia la debilidad de quienes me acompañaban en los aquelarres y en los amaneceres de retumbes y repiques. Tardé muchos años en volver a entender, porque de muchacho lo entendía, que cuando engañas a los demás, al primero que engañas es a ti mismo”. El viento golpeaba el aún abundante y pajoso cabello del anciano. No existía ruido alguno, cuanto les rodeaba escuchaba.

Las montañas protegían el Norte y ocultaban el mar. Él, a pesar de tener años viviendo allí, nunca se había atrevido a subirlas y se sentía lo suficientemente viejo y cansado como para plantearse hacerlo antes de morir.

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Un Viejo y El Fraile Del Tiempo

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Fue una danza. Comenzó con un susurro que tomaba el viento y luego lo escondía. Fueron dos minutos y fue la eternidad. Entre ellos se hizo la nada y se hizo el fuego. Se hizo el hombre. Lo vieron corromperse, encontrarse y arrepentirse. Se hizo la esperanza, la idolatría y la venganza. Entre aquellos dos seres se contó una historia, que es toda historia, toda verdad y toda mentira.

El anciano se encontraba de cara a las montañas que se elevaban ante la cabaña, cuando sintió el peso a sus espaldas del que no se inmuta, del que no teme ni retrocede. Calló unos segundos. El peso se alivió. Temiendo la soledad, habló, “erré durante años, me traicioné y crecí. Celebré. Viví. San Benito, San Isidro, Yare, Santiago y Barlovento. Me reuní con la vida, con la luz, con tu magia y con la nada. Fui curandero, fui exceso y fui asceta. De alguna manera todo, lo mismo. En fin, lo siento si te he defraudado. Sé que aún queda mucho allá afuera”

“Nadie me defrauda, solo soy”, susurró aquél desde la oscuridad.

“Ayer vino el sordo. Se acercó y dijo que no me quería más aquí”, sonrió, su expresión cambió y su mente se trasladó a otra historia, “hace tanto que se fue. Seguramente conoces todo lo que ocurrió, ¿lo recuerdas?”

“No hay nada que recuerde. Eso ya deberías saberlo”, para el anciano era difícil grabarle la voz, era un tono ronco, sucio y dulce a la vez. Ya le había escuchado hablar año tras año y siempre fue incapaz de reproducirle en sus pensamientos.

“Te lo contaré entonces. Siento que, a pesar de todo lo vivido, sería el inicio de nuestra historia” La madera del balcón gritaba junto con el viento.

“Claro. Cuenta ahora todo lo que quieras, sin embargo, debes saber que en realidad se trata del final”

El fraile bajó la cara y deslizó sus dedos sobre su bastón. Alzó la mirada como si recordara ver y comenzó su relato.

X-Patria III

Violencia. Desabastecimiento. Ansiedad. Tráfico. Caos. Tensión. Inseguridad. Encierro. Desilusión. Secuestro. Debacle. Consecuencia. Anarquía. Abuso. Desgobierno. Poder. Exclusión. Ira. Desigualdad. Llanto. Golpe. Frustración.

Hace tiempo perdimos nuestra patria, hoy yace secuestrada.
Una vez demos un paso al unísono, comenzaremos a construirla de nuevo.

Piensa.

Camina.

X-Patria-III

X-Patria II

Oro, petróleo, capital humano, trabajo y cultura, todo se desvanece, se filtra entre las manos de los dadivosos, salpicando sus restos a quienes yacen expatriados. Un país se elevó y partió volando a cada rincón del mundo. Lo que nos roban no es Venezuela, nos roban tiempo, tiempo para comenzar a reconstruirla. A veces alzo la cabeza y miro más allá del Ávila, esperando que la idea, la esperanza de país, vuelva en cualquier momento. La sola idea se desvanece ante una lucha entre hombres, pues la lucha entre hombres es desigual por naturaleza y no tiene fin. El tiempo es aguante pero no es sumisión. El oro, el petróleo, el trabajo, la cultura y el capital humano se desvanecen día tras día con martillo y cincel. Poco a poco las ideas descienden hasta yacer sobre la montaña, los ríos las bajan e inundan nuestras quebradas. Somos nosotros quienes debemos inundar las calles y atar las manos de quienes se autoproclaman dadivosos. Sin oro, petróleo, sin cultura y sin trabajo, el Ávila continuará allí expectante y verá surgir una patria que nunca existió. Sólo nos está dando tiempo. Pero incluso el tiempo se agota.

“Dios da esperanza al débil para que se arriesgue a ser fuerte.”

X-Patria-II

X-Patria

 A G.M. y a mis hermanos expatriados.

No debe llamarse patria donde se vive con temor.
No debe llamarse patria donde se vive en conmoción.
No debe llamarse patria donde se vive bajo un precepto desorientado y bífido, totalmente pulverizado.

2.

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Cualquiera que sea la cada vez más cruenta realidad en la que vivimos,
estamos en un lugar diametralmente opuesto a nuestro sueño de nación.
No hay orden, no hay régimen ni hay gobierno.

1.

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Los que aquí quedamos y no saqueamos, por ahora, vivimos expatriados.

7.

Patria: 1. f. Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos.
Nación: 1. f. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno.

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El Alimento de Mandinga

Mandinga y su baile de difunto se desplazan lentamente. Recogen peticiones y fuerza para continuar su camino, recoge gobernantes, mendigos, lacayos, cretinos, comulgantes y donantes. Él va y nosotros vemos, él pide mientras entregamos y exigimos. Con el tiempo, el diablo se entristece, quiere dar luz para iluminar la creación de otro, quiere dar luz para que sea compartida y no para, una y otra vez iluminar egos, pero Lucifer como cualquier otro ángel, no puede hacer nada más, sólo busca sobrevivir en el exilio. Mientras, nos seguimos entregando torpemente a la causa equivocada. Es nuestra naturaleza, bailar lentamente el baile de difunto interpretando y reinterpretando demonios y ángeles, buscando relucir entre individuos y olvidando el mundo. Hoy conviven mil ángeles, mil religiones, mil dioses, mil hombres y mil mundos, que se resumen en uno que no existe, en uno que perdura y en mi que soy materia del tiempo y del olvido.