Cuando compongo
no sólo plasmo la idea que tengo preestablecida
para cada nota y para cada instrumento;
detrás de esa idea hay una idea infantil
que busca encontrar cosas nuevas que me maravillen.
Comencé a hacer un blog hace un par de años, buscando explicar y entender un proceso creativo que aun hoy no logro definir. Literatura, melodías, escalas, ejercicios… Hay muchos elementos que me obligan a componer, así como he descubierto muchos otros que inmediatamente me bloquean a hacerlo. Viendo mes a mes este intento encuentro pistas acerca del fondo de cada una de mis composiciones, encuentro iniciadores del proceso creativo y encuentro ideas que continúan dando vueltas en mi cabeza. El tema en torno a las “texturas” es una de ellas.
En la música
creo que me encuentro a mi mismo
como ante el destino, cara a cara,
ésta a veces cretina, a veces intolerable,
a veces devastada y otras,
determinada.
¿Ingeniero químico, compositor, pianista y guitarrista? Todas y ninguna. Unas más. Otras menos.
Escribo, leo, tomo fotos, rayo y veo para no olvidar, para intentar encontrar algo distinto en mis pensamientos, para buscar que no se detengan.
Aún no sé por qué compongo.

















